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VICTORIO SUÁREZ - Una nota de Delfina Acosta


Es periodista, escritor, poeta y gestor cultural. Muchas veces me he quedado pensando cómo hace Victorio para presentar libros de escritores, liderar un taller literario, prologar poemarios, dirigir una revista cultural, ser panelista en cuanta ocasión se presenta, tener una cultura tan amplia, escribir poesía y cuentos y muchas cosas más aún. Todo lo hace, y lo hace bien, gracias a su gran capacidad para el trabajo intelectual. Ergo: Victorio V. Suárez es talentoso.


—¿Es la poesía una maldición, una bendición, una conducta determinada para ti?

—La querida poetisa Elsa Wiezell me dijo hace mucho tiempo algo que comparto plenamente: “La poesía es una necesidad física y química” . Cuando Gerardo Diego, de manera magistral, se dirigió a los principales integrantes del 98 y el 27, preguntando algo parecido a tu interrogante, la mayoría se negó a responder directamente, conste que algunos, de manera más remolona, como García Lorca y Luis Cernuda, se manifestaron con cierto escapismo para responder. El primero dijo: “Ni tú ni yo (porque eran poetas) podemos decir nada de la poesía”. Por su lado, Cernuda exclamaba: “No sé nada, no quiero nada, no espero nada”. Es difícil determinar qué es la poesía, pero cuando se llega al compromiso verdadero, auténtico, esta se vuelve una pareja imposible de abandonar.

—¿Cómo haces para equilibrar la abundante producción de libros sobre la cultura paraguaya, las antologías de obras de escritores paraguayos y otras entregas literarias con tu labor poética?
—Siempre he trabajado mucho en materia literaria. Escribo permanentemente; no sé si tiene suficiente valor lo que hago, pero el ejercicio de la escritura he tomado como una profesión, paralelamente a mis quehaceres profesionales cotidianos. Me he atrevido a investigar la historia de la cultura y la literatura paraguaya. Esto me interesó siempre. Haber terminado la carrera de Historia en la Facultad de Filosofía (hace muchos años) me sirvió de soporte para satisfacer mi curiosidad, mi interés profundo en la literatura paraguaya. Creo que varios escritores investigadores me hicieron valorar el trabajo investigativo: Hugo Rodríguez Alcalá, Francisco Pérez Maricevich, Roque Vallejos, Juan Manuel Marcos, Vicente Peiró Barco, Teresa Méndez Faith, y una pléyade de gente extranjera que hizo todo lo posible para conocer y difundir el producto literario del Paraguay. En cuanto a mi faena habitual, puedo decir que me dedico al periodismo cultural, publico y escribo abundantemente poesías. Asimismo, estoy rescatando personajes urbanos que me resultan atrayentes: son los que aparecen en mis libros de relatos La niña de sepia”, y el último que he publicado: Fantasmas peregrinos. Estimo que para este año voy a publicar dos novelas cortas totalmente terminadas: La lujuria de Maruja, y Varadero, el burdel de ña Candela. Igualmente, tengo en suspenso dos poemarios de igual envergadura. Trabajo incansablemente, y eso no me desagrada.

—La poesía o la prosa. ¿Cuál de ellas? ¿Por qué?

—La poesía, sin lugar a dudas, es lo máximo para mí. Las sensaciones que corren por mis venas siempre desembocan en el océano de la poesía. Sin embargo, creo que en mis trabajos narrativos la carga poética nunca está ausente.

—¿Has percibido un crecimiento estético en esa amplia gama de poetas que conforman el Taller Literario de la Unibe, que diriges?
—Indudablemente, hay poetas muy destacados, dos de ellos ya publicaron sus libros, son muy buenos autores. En cuanto a los demás, estoy seguro de que hay mucho talento en el taller. Con cuatro libros antológicos que dimos a conocer se puede medir con claridad todo lo que se ha alcanzado, el grado de madurez obtenido y, por sobre todo, la responsabilidad que los integrantes del Taller tienen con relación a la escritura.
Creo que se ha llegado a conformar con este grupo, que ya persiste hace cinco años, “La promoción 2010” de la literatura paraguaya, esto sin desmerecer a otros jóvenes que están escribiendo y publicando, ya sea a través de cenáculos literarios o individualmente.

—¿Cuáles son los escritores con los que hubieras querido sentarte a conversar sobre el mundo?
—Muchos, pero lastimosamente están muertos: Enrique Von Kleist, Goethe, Allen Ginsberg, Kerouac, Whitman, A. Machado, Rulfo, Cortázar, Borges. Conocedores del mundo y creadores admirables.

—A propósito del mundo, ¿qué opinión te merece?

—Deseo decir: Calderón, La vida es sueño, entonces, ¿no será sueño también el mundo? Por lo menos, la opción de fantasear sobre el mundo siempre tenemos los poetas. Vivir con intensidad las cosas del mundo, solidarizarse, pensar en la gente más necesitada, admirar a los que defienden sus ideales, actuar con sensibilidad y autenticidad son características humanas que tienen que ver con nuestros pasos por el mundo. En ese contexto, el mundo, castigado por tantas injusticias, es nuestro hogar, es la pintura que palpan nuestras retinas mientras aún existimos. Conste que el mundo de nuestros días tiene mucho que ver con aquello que dice el tango: “El mundo fue y será una porquería”.

—¿Cómo, crees tú, debe ser la tierra que abone la raíz de la poesía humana?
—La tierra abonada debe alimentar a sus hijos. La justicia social debe alcanzar a los desposeídos; las retóricas populistas no son el principal abono para construir y estoy seguro de que la mejor poesía se podrá construir solo en un mundo de dignidad humana. Se tendría que democratizar la palabra y que el libro llegue a todos. El ser humano merece respeto; es lo que está faltando en este mundo de fanfarronería global donde imperan caprichos imperialistas, carnicerías lamentables y atropellos descarados. La raíz de la poesía humana debe construirse con pilares de fraternidad y amor.

BREVE RESEÑA DE VICTORIO V. SUÁREZ:
He aprendido mucho viajando por el mundo y, desde que comprendí que la lectura es un conducto para conocer y conocerme, realicé varios trabajos culturales. Dirigí el Suplemento Cultural del diario Noticias por algunos años, me gradué en Historia, formé talleres de lectura, produje materiales fonográficos donde se reproducen varias conversaciones con los máximos representantes de la literatura paraguaya, fundé en la Facultad de Filosofía, cuando estuve por allí, el Taller de Historia Alfredo Seiferheld; fui perseguido político y de la prisión stronista, que me mantuvo en cautiverio; saqué mi primer poemario en la memoria; actualmente dirijo (no sé hasta cuándo) el Taller de Literatura de la Universidad Iberoamericana, tengo una revista cultural denominada Arte y Cultura, que da espacio a escritores conocidos y no conocidos. Tengo nueve libros publicados, formo parte de la Dirección de Investigación de la Facultad de Filosofía, escribí numerosos prólogos y presenté con gusto obras de escritores paraguayos; enseñé por unos años en la carrera de Letras, en fin, hice y deseo seguir haciendo muchas cosas, pensando siempre generosamente en los jóvenes que comienzan a escribir y que mañana serán los portadores de la antorcha creativa nacional.

Segundo recuerdo


Allen Ginsberg,
un escueto y lacónico noticiero
anunció que un cáncer acabó con tu vida.

Allen Ginsberg,
debería llorar tu muerte
pero estoy contento
porque sé que en este momento
ya estarás al lado de Neal Cassady.

Allen Ginsberg,
abandonaste este mundo en brumas,
pero has dejado tu beso
en cada humano que pasea su soledad
por los parques sencillos de Nueva York.

Allen Ginsberg,
yo te extendí la mano
y acuñé por tantos años
tu aullido infinito.

Allen Ginsberg,
hasta este momento
no sé cómo sucedió
pero es mejor
saber de repente
que te apagaste en el firmamento
como un pájaro
o como el soplo de una boca
que simplemente se asfixia
en la inmensidad de la tarde.

Allen Ginsberg,
estoy seguro que Jack Kerouac
te estuvo esperando con una botella de licor.
Cuando ese genial borracho y juglar
nos dejó
tanto habías llorado
que nacieron flores de agua en tus ojos.

Allen Ginsberg,
al fin llevarás adelante
una excursión perfecta y celestial
hacia la morada rutilante de Walt Whitman.
También encontrarás al joven Rimbaud
o a Hemingway bailando
en una locomotora estelar.

Allen Ginsberg,
voz interminable
inmenso poeta como el resplandor del sol,
estoy contento
porque tu espíritu liberado
no estará solo en la otra orilla.
Tampoco tu polvo dormirá sobre ausencias
en esta tierra
donde sigue viviendo
la viva explosión de tu poesía.

Victorio Suárez
El autor agradece cualquier comentario: vvs544@yahoo.com.ar
16 de Enero de 2011
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